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El Tribunal de Justicia de la Unión Europea falla contra Uber y considera que es un servicio de transporte

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado la razón a los taxistas, y ha fallado en contra de Uber, considerándola una empresa que presta servicios de transporte, por lo que debe ser regulada como tal. "De ello se desprende que, en el estado actual del derecho de la Unión Europea, incumbe a los Estados miembros regular las condiciones de prestación de estos servicios", dice la sentencia.

Uber es una empresa que presta servicios de transportes. Así lo ha dictaminado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), en una sentencia muy esperada por el sector del taxi, que ha defendido siempre esa premisa ante la defensa de la compañía: que es una plataforma de puesta en contacto con conductores no profesionales.

La sentencia del TJUE considera que "un servicio de intermediación como el controvertido, que tiene por objeto poner en contacto, mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, a cambio de una remuneración, a conductores no profesionales que utilizan su propio vehículo con personas que desean efectuar un desplazamiento urbano, está indisociablemente vinculado a un servicio de transporte, y, por lo tanto, ha de calificarse de servicio en el ámbito de los transportes, a efectos del Derecho de la Unión". Y eso significa que los Estados miembros deben regularlo como tal, como un servicio de transporte.

El TJUE considera que Uber no se limita al mero servicio de intermediación. Indica que el prestador de servicios (Uber), genera al mismo tiempo una oferta de servicios a través de su aplicación móvil. Es decir, presta servicio, pero también lo ofrece. Y es aquí donde se abre la puerta a que muchas otras empresas de la llamada economía colaborativa puedan ver en riesgo sus modelos, como Airbnb, por ejemplo.

Además, el tribunal considera que la aplicación móvil "es indispensable tanto para los conductores como para las personas que desean realizar un desplazamiento urbano". La sentencia pone de relieve que Uber "ejerce una influencia decisiva sobre las condiciones de las prestaciones efectuadas por estos conductores".

El origen del caso está en la denuncia en 2014 por parte de una asociación de taxistas de la ciudad de Barcelona, en la que solicitaban que se declarasen las actividades de Uber como "prácticas engañosas y actos de competencia desleal". El Juzgado de lo Mercantil número 3 de la ciudad condal tenía que establecer qué tipo de servicio es Uber para poder saber si consideraban prácticas engañosas y actos de competencia desleal.

Enlaces relacionados: TJUE.