Croacia se une al Euro y a Schengen

A la izquierda, Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea acompañada por Andrej Pletkovic, primer ministro de Croacia el 1 de enero de 2023.

El pasado 1 de enero de 2023 la Unión Europea vio como Croacia, el país más joven de la Unión, formalizaba su integración en la Eurozona y en el espacio Schengen. Tras una década de esfuerzos desde su entrada en la UE adoptando las recomendaciones que se le marcaban desde las instituciones europeas y superando el proceso de evaluación, Croacia adelanta en sendos acuerdos a sus vecinas Bulgaria y Rumanía, a las que aún les espera un margen mayor de adaptabilidad a los estándares europeos.


Con esta nueva incorporación, son veinte los países que comparten el Euro como moneda común. Supone además un crecimiento en casi 4 millones de personas para el área económica, llegando así a los 347 millones. Del mismo modo, el espacio Schengen, es ampliado por octava ocasión y alcanza la cifra de 27 países y 420 millones de personas que disfrutan de las ventajas de la zona de libre circulación.

El proceso de asimilación de la moneda única no es en absoluto espontáneo. Conviene tener en cuenta que en Croacia el euro ya estaba muy presente, en buena medida gracias al turismo. Pero si hablamos de fechas clave en el caso que nos atañe, fue en julio de 2022 cuando el Consejo de la UE da luz verde a la incorporación de Croacia en la zona euro. Tras esto, los precios comienzan a indicarse tanto en kunas –antigua moneda nacional– como en euros. Con la llegada del nuevo año y la introducción oficial de la moneda en el país balcánico las cuentas bancarias en kunas se convierten a euros y ambas divisas circularán en paralelo hasta el día 15 de enero, que es la fecha fijada para la conversión del euro en la única moneda de curso legal. Igualmente, con el objetivo de reducir la circulación de la moneda nacional, los ciudadanos que paguen en kunas durante este período recibirán su vuelta en euros. No obstante, el canje de billetes de kunas a euros, por el momento, no tiene fecha límite. Como simple curiosidad, en la experiencia española del paso de la peseta al euro, este canje efectuado por el Banco de España se mantuvo hasta junio de 2021.

En términos macroeconómicos y siguiendo el ejemplo de los últimos países en unirse a la zona euro, Estonia, Lituania y Letonia, cabe esperar que la economía croata experimente un considerable crecimiento en los años venideros. En el caso de las tres repúblicas bálticas citadas, la integración en el área monetaria ha devenido en un evidente avance en su convergencia con el resto de miembros de la UE. Desde sus adscripciones entre 2014 y 2016, el PIB per cápita se ha acercado en unos 20 puntos a la media comunitaria mientras que el aumento en Croacia para el mismo período de tiempo fue de la mitad.

Por otro lado, en lo que concierne a la adhesión del país al espacio Schengen, cabe decir que no ha estado exenta de polémica ya que hubo voces que, desde Bruselas, vetaron la entrada también de Bulgaria y Rumanía por considerar que estas no garantizaban plenamente el control de la inmigración ilegal y el cumplimiento de los Derechos Humanos en sus fronteras. De hecho, la incorporación de Croacia se hace aún más especial si tenemos en cuenta que el área llevaba más de una década sin ampliarse.

Es relevante señalar, a tenor de la entrada de Croacia, que la UE tiene ahora una nueva frontera exterior de 1350 kilómetros repartidos entre tres Estados, Bosnia – Herzegovina (1011 Kms.), Serbia (318 Kms.) y Montenegro (23 Kms.). Esto se traduce en un complejo reto para la arquitectura de seguridad europea, puesto que la ruta Balcánica desde Oriente Medio hacia los países ricos de la UE ha sido históricamente un núcleo de concentración del tráfico de armas, drogas y personas. Sin embargo, el proceso sigue la lógica de los principios fundamentales del Acuerdo Schengen; levantar las fronteras internas para facilitar el tránsito de personas, bienes y servicios intraeuropa y paralelamente, fortalecer los controles en las fronteras exteriores al espacio común para hacer frente a la migración irregular.

En síntesis, merece la pena destacar los beneficios prácticos que ambas medidas traerán consigo en la población croata, que cada día podrá notar de un modo más tangible los beneficios de la integración europea. Cuestiones que en España hemos normalizado con el paso del tiempo como las facilidades a lo hora de viajar y vivir en el extranjero o el simple acto de pagar con la misma moneda fuera de nuestras fronteras. Son dos hitos a celebrar tanto por la población de Croacia, que estos días ve cómo se amplían sus derechos y ventajas como ciudadanos europeos, como por la UE en su conjunto, puesto que la inclusión de Croacia en ambos acuerdos supone no solo una ampliación del poder económico del euro, sino también un reforzamiento de la Unión en un contexto mundial incierto ante la decisión de algunos países de abandonar el multilateralismo y debilitar los valores democráticos que reivindica la UE.